Siempre se me han dado mal las fotos y los vídeos en los que tengo que lucirme. ¿Y sabes qué? Soy publicista. Sí, eso es lo que estudié en mi prehistoria personal, hace muchos, muchos años. Así que entiendo de ventas, pero la verdad es que todavía estoy trabajando en cómo venderme a mí misma. Sé perfectamente que es un gran problema ganarse la vida como autónomo en el mundo de las imágenes de yoga en las redes sociales. ¡Y más aún si eres un circo de un solo payaso! Sin la ayuda de algunos amigos, mi marido y un temporizador de cámara, no habría mucho que mostrarles.
Cada vez que aparezco en este muro, la interacción aumenta. Estoy convencida de que, para que empecemos a hablar de temas más interesantes, «el público» primero se fija en mi cara, mis posturas o el escenario. Pero estoy segura de que mantendremos el equilibrio.
Esta declaración tiene como objetivo animarlos a compartir nuestras experiencias y pensamientos, a expresar nuestras reflexiones y dudas, no solo a comentar cosas bonitas, aunque siempre son bienvenidas.
Estoy convencida de que un asana no es solo la forma representada en una foto, sino la conexión invisible que se siente al explorarla a través del cuerpo. Es curioso cómo en ese instante y lugar se percibe algo, pero cuando quieres describirlo, ya no está. Por eso creo que es difícil condensar el YOGA en un solo concepto. Me gustan las descripciones personales, las ideas inspiradas en la práctica o las búsquedas personales, ¿compartirías las tuyas?